El Tratado de Lisboa entró en vigor el 1 de diciembre de 2009. El Tratado dota a la Unión Europea (UE) de instituciones modernas y perfecciona sus métodos de trabajo para poder afrontar con eficacia los desafíos del mundo de hoy. El Tratado de Lisboa refuerza la democracia en la UE y mejora su capacidad de defender día a día los intereses de sus ciudadanos.
Ell nuevo Tratado brinda a la Unión el marco y los instrumentos jurídicos necesarios para afrontar los retos del futuro y responder a las expectativas de los ciudadanos. El Parlamento Europeo y los Parlamentos nacionales tienen mayor protagonismo, hay más oportunidades para que los ciudadanos hagan oír su voz y es más fácil saber cómo se reparten las tareas entre la Unión y los países miembros. El Parlamento Europeo, directamente elegido por los ciudadanos de la Unión, asume nuevas competencias sobre legislación, presupuesto y firma de acuerdos internacionales por la UE.
Con el nuevo Tratado se pretende tener una Europa más eficaz, con métodos de trabajo y votación simplificados, instituciones modernas y adaptadas a la Unión de los veintisiete y más capacidades para actuar en los ámbitos prioritarios para la UE. Otro aspecto importante es mejorar la eficacia en la toma de decisiones y para ello, la aprobación por mayoría cualificada en el Consejo se amplía a más políticas, con el fin de agilizar las mismas. A partir de 2014 la mayoría cualificada obedecerá al principio de doble mayoría (mayoría de los Estados miembros y de la población), que refleja la doble legitimidad de la Unión. La doble mayoría se alcanzará cuando los votos favorables representen, como mínimo, el 55% de los Estados miembros y el 65% de la población.
Asimismo se persigue un marco institucional más estable y racionalizado: el Tratado de Lisboa crea el cargo de Presidente del Consejo Europeo, elegido por dos años y medio, vincula directamente la elección del Presidente de la Comisión a los resultados de las elecciones europeas, prevé nuevas disposiciones relativas a la futura composición del Parlamento Europeo e introduce normas más claras sobre las cooperaciones reforzadas y los aspectos financieros.
La figura del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad —que también es Vicepresidente de la Comisión— da mayor peso, coherencia y visibilidad a la actuación exterior de la UE. El nuevo Servicio Europeo de Acción Exterior asiste al Alto Representante en el desempeño de sus funciones.
En materia de política comercial las implicaciones de la entrada en vigor del Tratado son importantes. Con el Tratado de Lisboa la política comercial pasa a ser uno de los pilares de la Acción Exterior de la Unión Europea (artículo 207 del Tratado de Funcionamiento de la UE, TFUE). La puesta en marcha de las principales novedades en esta materia está haciéndose a través de un proceso de negociación en el que participan el Parlamento Europeo, la Comisión y el Consejo.
Las implicaciones más importantes en política comercial atañen a varias esferas.varias esferas:
El COREPER está constituido por los representantes permanentes de los Estados Miembros. Se reúne semanalmente y su función es asistir al Consejo de la Unión, tratando los asuntos (propuestas y proyectos de actos presentados por la Comisión) que estén en el orden del día del mismo.
El COREPER ocupa un lugar central en el sistema de toma de decisiones comunitario, donde es a la vez un órgano de diálogo (entre los Representantes Permanentes y de cada uno de éllos con su capital) y de control político (orientación y supervisión de los trabajos de los grupos de expertos). Para facilitar las tareas que se le confían se divide en dos formaciones:
Gobierno de España . Ministerio de Economía y Competitividad
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